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Escucha la oración en voz alta
Un anuncio corto y la escuchas ya con la luz apagada.
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Escucha la oración de la noche
Para rezarla ya con la luz apagada. Dura cerca de un minuto.
¿A qué hora se te viene todo encima? A casi todos nos pasa igual: de día se aguanta, y es al apagar la luz cuando llegan la cuenta pendiente, el hijo que no ha llamado, lo que dijo el doctor.
La oración de la noche existe para eso: para entregar el día antes de cerrar los ojos. La Iglesia la reza desde hace siglos —se llama Completas— y en casa puede ser tan sencilla como tres minutos en la orilla de la cama.

Aquí está una oración para entregar el día, un examen breve de tres preguntas, la oración al Ángel de la guarda, tres salmos para la noche y qué hacer cuando la preocupación no te suelta.
Lectura de 5 minutos
📋 Lo que vas a encontrar aquí
- La oración de la noche
- Cómo rezarla y un examen de tres preguntas
- La oración al Ángel de la guarda
- Tres salmos para la noche
- Cuando la preocupación no te deja dormir
- La versión de una línea, para los días sin fuerzas
La oración de la noche
Señor, se acabó el día y te lo entrego tal como salió. Gracias por lo que hubo: por la comida, por el trabajo, por los que llegaron con bien a su casa.
Perdóname lo que hice mal y lo que dejé de hacer: la palabra dura, la paciencia que no tuve, el bien que pude hacer y no hice. Mañana quiero hacerlo mejor, con tu ayuda.
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Te dejo a los míos, uno por uno: (di sus nombres). Cuídalos donde yo no alcanzo. Y te dejo también lo que me preocupa; esta noche no puedo resolverlo, así que lo pongo en tus manos hasta mañana.
Cuida mi casa y mi descanso. Que me duerma en tu paz y despierte con fuerzas para lo que venga. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Amén.
Cómo rezarla y un examen de tres preguntas
Rézala con todo apagado: la tele, la luz grande, el celular boca abajo. En la orilla de la cama o ya bajo las cobijas, en voz baja; si alguien duerme a tu lado, con mover los labios basta.
Empieza con la señal de la cruz. Y donde dice 'di sus nombres', dilos de verdad, uno por uno: es la parte de la oración que más descansa.
Antes de rezarla, repasa el día con tres preguntas, un minuto cada una. No es para castigarte: es para no dormirte con el día revuelto. Si aparece algo serio, llévalo a tu próxima confesión; lo demás queda entregado esta misma noche.
- ¿Qué le agradezco hoy a Dios? Una cosa concreta, por pequeña que sea.
- ¿En qué fallé hoy? Sin excusas y sin dramatizar: nombrarlo y pedir perdón.
- ¿Qué necesito para mañana? Una sola cosa, y pedirla.
La oración al Ángel de la guarda
Es la primera oración que muchos aprenden de niños, y sirve igual a los ochenta años que a los cinco:
'Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día. No me dejes solo, que me perdería.'
Hay familias que le añaden un final; rézala como te la enseñaron. La Iglesia enseña que cada persona tiene un ángel que la acompaña toda la vida, y pedirle que vele el sueño es una costumbre antiquísima. Es también una buena oración para rezar con los niños o con los nietos antes de dormirlos.
Tres salmos para la noche
El salmo 4 es la oración de quien se acuesta con pendientes. Le pide a Dios que lo escuche en el aprieto y termina con una decisión: acostarse y dormir tranquilo, porque su seguridad no depende de él, sino de Dios.
El salmo 91 es el más buscado. Habla de quien vive bajo el amparo de Dios y por eso no teme los sustos de la noche, y de un Dios que cubre a los suyos como un ave cubre a sus crías. La Iglesia lo reza en Completas cada domingo.
El salmo 23 es el del buen pastor: Dios conduce a quien reza hacia un lugar de descanso, junto al agua tranquila, y no lo deja solo ni en el tramo más oscuro del camino. Es corto y fácil de aprender de memoria.
Léelos en tu Biblia, uno por noche y despacio. No hace falta terminarlos: si una frase te detiene, quédate ahí. En los libros de la liturgia y en algunas Biblias, el 91 y el 23 aparecen como 90 y 22; son los mismos.
| Salmo | Para qué noche |
|---|---|
| Salmo 4 | Cuando te acuestas con pendientes |
| Salmo 91 | Cuando hay miedo o inquietud |
| Salmo 23 | Cuando hace falta descanso y confianza |
Cuando la preocupación no te deja dormir
Hay noches en que rezas y la cabeza sigue dando vueltas. No es falta de fe, y esta página no te va a prometer que una oración quite el desvelo. Lo que sí puede hacer la oración es darle a la preocupación un lugar donde quedarse hasta mañana.
Escríbela. Ten una libreta junto a la cama y apunta en una línea lo que te da vueltas: 'hablar con el casero', 'el estudio de mi mamá'. Luego díselo a Dios: 'esto te lo encargo hasta mañana'. Lo que está escrito ya no hay que cargarlo en la cabeza.
Deja el celular lejos de la cama, y si despiertas a media noche no mires la hora. Toma el rosario y reza Avemarías despacio, sin contar. Muchos abuelos se dormían así, y no es falta de respeto: dormirse rezando es dormirse acompañado.
Si pasan muchas noches seguidas sin descansar, coméntalo con tu médico además de rezar. Cuidar el cuerpo también es cosa de Dios.
La versión de una línea, para los días sin fuerzas
Hay días que terminan sin energía ni para un Padrenuestro. Para esos días, la oración de la noche cabe en una línea: 'Señor, gracias por hoy; perdona lo que hice mal; cuida a los míos. En tus manos me duermo'.
Dila ya con la luz apagada. Trae lo mismo que la oración larga —gracias, perdón y confianza—, y Dios no mide las oraciones por su tamaño.
Este contenido es de acompañamiento espiritual y no sustituye atención médica, psicológica ni profesional. No nos responsabilizamos por decisiones tomadas a partir de estas páginas.
