Skip to content

Cómo leer la Biblia en un año: plan de lectura mes a mes

Publicidade

¿Qué me toca leer hoy?

El plan del año, ya calculado: los capítulos de hoy y tu salmo.

¿Cuántas veces has empezado la Biblia en enero y la has dejado en febrero? Le pasa a casi todo el mundo, y casi siempre en el mismo lugar: entre las leyes del Éxodo y las del Levítico.

No es falta de fe ni de disciplina. Es que nadie nos dijo que la Biblia no se lee como una novela, de la primera página a la última, y que hay caminos mucho más llevaderos.

Aquí tienes un plan realista para leer la Biblia en un año: cuánto tiempo pide al día, por dónde no empezar, qué leer cada mes y qué hacer cuando te atrases. Porque te vas a atrasar, y no pasa nada.

Lectura de 5 minutos

Biblia cerrada junto a un cuaderno abierto con las hojas en blanco, una pluma y una taza de café, con luz de la mañana

📋 Lo que vas a encontrar aquí

Cuánto tiempo al día lleva de verdad

La Biblia tiene entre 1,200 y 1,300 capítulos, según la edición. Repartidos en un año, son unos cuatro al día: entre quince y veinte minutos leyendo con calma. Menos de lo que dura un capítulo de telenovela.

Lo que cuesta no es el tiempo: es el lugar fijo. Escoge un momento que ya exista en tu día —el café de la mañana, el camión, el rato antes de dormir— y pega ahí la lectura. Un hábito se agarra mejor de otro hábito.

Por dónde no empezar

El camino clásico es abrir en Génesis y seguir derecho. Génesis se lee solo: es pura historia de familia. La primera mitad del Éxodo también. Pero luego vienen las medidas de la tienda, las leyes de los sacrificios y todo el Levítico, y ahí se queda la mayoría.

Esas páginas tienen su razón de ser, pero son el peor lugar para estar en la tercera semana de un propósito nuevo. Por eso este plan empieza con un Evangelio, pone otro junto al Levítico y acompaña cada día con un salmo.

El otro tropiezo llega a media Biblia, con los profetas. Uno lee a Isaías o a Jeremías sin saber a quién le hablan ni qué estaba pasando, y se siente perdido. No es que sean oscuros: es que falta el mapa.

Biblia abierta con cintas marcadoras alineadas en orden sobre una mesa de madera
Un mapa para no perderte a media Biblia
El Resumen Cronológico de la Biblia recorre los 66 libros que comparten todas las Biblias, en el orden de los hechos y en una sola línea de tiempo. Se consulta antes de abrir cada libro, para saber en qué parte de la historia estás.
Ver el resumen cronológico ›

Plan de lectura, orden cronológico o resumen

Un plan de lectura es solo un calendario: te dice qué capítulos tocan hoy para terminar en doce meses. Los hay que siguen el orden de la Biblia y los hay que mezclan Antiguo y Nuevo Testamento para que no se haga pesado.

Leer en orden cronológico es otra cosa: es acomodar los libros según la época que cuentan. Los profetas se leen junto a los reyes con los que discutieron; los salmos de David, junto a su vida. Pide más organización, pero la historia por fin se entiende de corrido.

Y un resumen de la Biblia no sustituye la lectura: la acompaña. Es el mapa que se mira antes de salir, para saber por dónde va el camino. El plan de abajo junta las tres ideas: es un calendario, sigue casi siempre el orden de la historia y se lleva mejor con un mapa a la mano.

El plan, mes a mes

Arriba está la lectura de hoy ya calculada: abres la página y te dice qué capítulos tocan. El plan es este. Cada día son dos lecturas: la principal es la del mes, que ves en la tabla, unos tres capítulos; la otra es un salmo al día, y cuando termines los 150 sigue con Proverbios, Job y los demás libros de sabiduría.

Se lee de lunes a sábado. El domingo no lleva lectura nueva: es para ponerte al corriente o releer lo que más te gustó. Los libros con asterisco (*) no vienen en todas las Biblias; si la tuya no los trae, usa esos días de colchón.

Mes Qué leer De qué trata
Enero Lucas y Génesis La vida de Jesús; después, los orígenes y los patriarcas
Febrero Éxodo, Levítico y Marcos La salida de Egipto y la ley, con un Evangelio corto al lado
Marzo Números, Deuteronomio y Josué El desierto y la entrada a la tierra prometida
Abril Jueces, Rut, 1 y 2 Samuel De los jueces al rey David
Mayo 1 y 2 Reyes; Amós, Oseas, Miqueas y Jonás Salomón, el reino dividido y los primeros profetas
Junio 1 y 2 Crónicas y Mateo La misma historia contada desde el templo; otro Evangelio
Julio Isaías, Nahúm, Sofonías y Habacuc Los profetas antes de la caída de Jerusalén
Agosto Jeremías, Lamentaciones, Baruc*, Abdías y Juan La caída de Jerusalén; el cuarto Evangelio
Septiembre Ezequiel, Daniel y Hechos El destierro en Babilonia; la primera Iglesia
Octubre Esdras, Nehemías, Ester, Ageo, Zacarías, Malaquías, Joel, Tobías* y Judit* El regreso a casa y la reconstrucción
Noviembre 1 y 2 Macabeos*, Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, 1 y 2 Tesalonicenses Los últimos siglos antes de Cristo; las primeras cartas de Pablo
Diciembre Las demás cartas y el Apocalipsis La Iglesia que crece y la esperanza final

Qué hacer cuando te atrases

Te vas a atrasar. Una semana de gripa, una visita, un mes pesado en el trabajo. El error no es atrasarse: es querer reponer veinte capítulos en una tarde, no poder, y soltar todo.

La regla es sencilla: no repongas, retoma. Abre en la lectura de hoy y sigue desde ahí. Lo que quedó atrás lo lees un domingo, o en los días de colchón, o el año que viene. La Biblia no se va a ir a ningún lado.

Y si un libro se te atora, léelo más rápido, no más lento. El Levítico o las genealogías de Crónicas se pueden recorrer de corrido, quedándote con la idea general. Ya habrá otra vuelta para los detalles.

Lee con un cuaderno

Un cuaderno barato y una pluma, nada más. Cada día, una sola línea: la frase que te llamó la atención o la pregunta que te quedó. No es tarea ni resumen. Es la manera de que la lectura no se resbale.

A los tres meses ese cuaderno es otra cosa: un registro de lo que ibas viviendo mientras leías. Y sirve para lo práctico: ahí apuntas en qué capítulo te quedaste, y nunca más pierdes el lugar.

Leerla en familia

No hace falta que todos sigan el plan completo. Alcanza con que una persona lo lleve y comparta un pedacito: un salmo en la cena del domingo, o una historia del Génesis contada a los niños con tus propias palabras antes de dormir.

Con los hijos grandes o con quien vive lejos funciona el teléfono: mandar cada mañana la frase del día al grupo de la familia. Es poco, pero es diario, y a veces abre conversaciones que no se abrirían de otro modo.

Y si en diciembre no terminaste, no fracasaste: leíste más Biblia que en muchos años. Enero vuelve a llegar, y el plan sigue ahí.

Este contenido es de acompañamiento espiritual y no sustituye atención médica, psicológica ni profesional. No nos responsabilizamos por decisiones tomadas a partir de estas páginas.

Sigue leyendo 👇

La Biblia en orden cronológico, libro por libro ›

El Salmo 91 explicado, parte por parte ›

Cómo se reza el Rosario, paso a paso ›

Una oración de la mañana para empezar el día ›