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Lección 2: El Padre Nuestro y sus peticiones

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La explicación en palabras sencillas y la oración de cierre, leídas en voz alta.

¿Cuántas veces has rezado el Padre Nuestro en tu vida? Es una oración que se reza tan seguido que a veces sale de corrido, y se llega al «líbranos del mal» sin haber pensado en lo que se pide.

Esta es la lección 2 del módulo 2 del curso básico de catecismo, Aprender a rezar. El Catecismo dedica toda una sección al Padre Nuestro y, en sus resúmenes, explica cada petición en pocas líneas. Aquí vas a leerlas con sus propias palabras y, después, explicadas con palabras sencillas.

La mano de un adulto sostiene la mano pequeña de un niño en una calle de pueblo, por la mañana

Al final hay tarjetas con seis de las peticiones (la cuarta, la del pan, está más arriba, en el texto del Catecismo) y tres preguntas para repasar. La lección te toma entre cinco y ocho minutos. Si puedes, léela despacio, como si estuvieras rezando.

Lectura de 6 minutos

📋 Lo que vas a encontrar aquí

Lo que dice el Catecismo

El Catecismo empieza por contar de dónde viene esta oración:

«Estando él [Jesús] en cierto lugar orando, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: “Maestro, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos”» (Lc 11, 1). En respuesta a esta petición, el Señor confía a sus discípulos y a su Iglesia la oración cristiana fundamental.

San Lucas da de ella un texto breve (con cinco peticiones [cf Lc 11, 2-4]), San Mateo una versión más desarrollada (con siete peticiones [cf Mt 6, 9-13]). La tradición litúrgica de la Iglesia ha conservado el texto de San Mateo:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. (CIC, n. 2759)

En un solo número explica cómo están ordenadas las siete peticiones:

En el Padre Nuestro, las tres primeras peticiones tienen por objeto la Gloria del Padre: la santificación del nombre, la venida del reino y el cumplimiento de la voluntad divina. Las otras cuatro presentan al Padre nuestros deseos: estas peticiones conciernen a nuestra vida para alimentarla o para curarla del pecado y se refieren a nuestro combate por la victoria del Bien sobre el Mal. (CIC, n. 2857)

Y sobre la cuarta petición, la del pan, dice:

En la cuarta petición, al decir “danos”, expresamos, en comunión con nuestros hermanos, nuestra confianza filial en nuestro Padre del cielo. “Nuestro pan” designa el alimento terrenal necesario para la subsistencia de todos y significa también el Pan de Vida: Palabra de Dios y Cuerpo de Cristo. Se recibe en el “hoy” de Dios, como el alimento indispensable, lo más esencial del Festín del Reino que anticipa la Eucaristía. (CIC, n. 2861)

En palabras sencillas

El Padre Nuestro nació de una petición. Uno de los discípulos vio rezar a Jesús y le pidió: «enséñanos a orar». La respuesta fue esta oración. San Lucas la trae más corta y san Mateo más larga, y la Iglesia reza la de Mateo, con siete peticiones.

Las siete se dividen en dos grupos. Las tres primeras miran a Dios: que su Nombre sea santificado, que venga su Reino y que se haga su voluntad. Las cuatro siguientes miran a nuestra vida: el pan, el perdón, la tentación y el mal. Primero Dios, después lo nuestro.

«Santificado sea tu Nombre» es entrar en el plan de Dios: que su Nombre sea santificado por nosotros y en nosotros, y también en cada pueblo y en cada persona.

«Venga a nosotros tu reino» mira lejos y cerca: pide la vuelta de Cristo y la venida final del Reino de Dios y, también, que ese Reino crezca hoy, en tu casa y en tu trabajo.

«Hágase tu voluntad» es pedirle al Padre que una tu voluntad a la de su Hijo, para que su plan de salvación se cumpla en el mundo.

«Danos hoy nuestro pan de cada día» empieza con una palabra que dice mucho. Al decir «danos» pedimos junto con los demás, como hermanos, y con la confianza de hijos en el Padre del cielo.

Y el pan tiene dos sentidos. Es la comida de todos los días, la que hace falta para vivir, y la pedimos para todos, no solo para uno. Y es también el Pan de Vida: la Palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo.

«Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos» pide la misericordia de Dios para lo que hemos hecho mal. El Catecismo dice que esa misericordia no puede entrar en un corazón que no ha sabido perdonar a sus enemigos. Y no se perdona a solas: se perdona con el ejemplo y la ayuda de Cristo.

«No nos dejes caer en la tentación» es pedir no tomar el camino que lleva al pecado, y pedir luz para distinguir el bien del mal, fuerza, vigilancia y perseverancia hasta el final.

«Líbranos del mal» pide a Dios que muestre la victoria que Cristo ya ganó sobre Satanás, el que se opone a Dios y a su plan de salvación.

Al final se dice «Amén», que significa «así sea»: con esa palabra le decimos que sí a las siete peticiones juntas.

Lección 2 de 3 · Módulo 2

Tarjetas y preguntas

6 tarjetas con lo que dice el Catecismo y 3 preguntas. Cargando la lección…

Para tu vida

Un gesto para esta semana: reza el Padre Nuestro una vez al día, despacio, y quédate un momento en una sola petición. El lunes, la primera; el martes, la segunda; y así hasta el domingo, que te toca la séptima. Son siete días y siete peticiones.

Si quieres acompañar la cuarta petición con la Palabra de Dios, nuestra página para leer la Biblia en un año te da la lectura de cada día. Y si quieres mirar la oración con más calma, frase por frase, tienes también nuestra página del Padre Nuestro frase por frase.

En la lección 3 vamos a ver las maneras de rezar que describe el Catecismo, desde la oración con palabras hasta la oración en silencio.

Oración de cierre

El Catecismo explica así la palabra con la que termina esta oración: «Con el “Amén” final expresamos nuestro “fiat” respecto a las siete peticiones: “Así sea”.» (CIC, n. 2865). Rézala ahora despacio:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Amén.

Fuentes de esta lección

Los textos del Catecismo de la Iglesia Católica de esta página son los de la edición oficial en español publicada en vatican.va (números 2759, 2857 a 2864 y 2865), descargados el 20 de octubre de 2026.

El Padre Nuestro de la oración de cierre es el texto que el Catecismo cita en el número 2759, el que conserva la tradición litúrgica de la Iglesia.

Este contenido es de formación religiosa y no sustituye la catequesis de tu comunidad. No nos responsabilizamos por el uso que se haga de esta información.

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