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Mira un anuncio corto y te decimos cuántas acertaste, con lo que dice el Catecismo en cada una.
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La explicación en palabras sencillas y la oración de cierre, leídas en voz alta.
¿Rezar es solo decir oraciones aprendidas de memoria? ¿O también cuenta quedarte un rato en silencio, sin decir nada, mirando a Jesús con fe? Si alguna vez te lo preguntaste, el Catecismo responde que las dos cosas son oración, y explica una tercera: la meditación.
Esta es la lección 3, la última del módulo 2 del curso básico de catecismo, Aprender a rezar. El Catecismo habla de tres expresiones de la vida de oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Y dice que las tres tienen algo en común: el recogimiento del corazón (CIC, n. 2721).

Aquí vas a leer lo que dice de cada una, después lo mismo explicado con palabras sencillas y, al final, unas tarjetas y tres preguntas para repasar. Te toma entre cinco y ocho minutos.
Lectura de 6 minutos
📋 Lo que vas a encontrar aquí
- Lo que dice el Catecismo
- En palabras sencillas
- Para tu vida
- Oración de cierre
- Fuentes de esta lección
Lo que dice el Catecismo
Sobre la oración con palabras, la que se llama vocal, dice:
Por medio de su Palabra, Dios habla al hombre. Por medio de palabras, mentales o vocales, nuestra oración toma cuerpo. Pero lo más importante es la presencia del corazón ante Aquél a quien hablamos en la oración. “Que nuestra oración se oiga no depende de la cantidad de palabras, sino del fervor de nuestras almas” (San Juan Crisóstomo, De Anna, sermo 2, 2). (CIC, n. 2700)
Sobre la meditación:
La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo.
La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar “los misterios de Cristo”, como en la lectio divina o en el Rosario. Esta forma de reflexión orante es de gran valor, pero la oración cristiana debe ir más lejos: hacia el conocimiento del amor del Señor Jesús, a la unión con Él. (CIC, n. 2708)
Y sobre la oración contemplativa, la del silencio, responde con palabras de santa Teresa de Jesús:
¿Qué es esta oración? Santa Teresa responde: “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (Santa Teresa de Jesús, Libro de la vida, 8).
La contemplación busca al “amado de mi alma” (Ct 1, 7; cf Ct 3, 1-4). Esto es, a Jesús y en Él, al Padre. Es buscado porque desearlo es siempre el comienzo del amor, y es buscado en la fe pura, esta fe que nos hace nacer de Él y vivir en Él. En la contemplación se puede también meditar, pero la mirada está centrada en el Señor. (CIC, n. 2709)
En palabras sencillas
La oración vocal es la que se dice con palabras, en voz alta o por dentro: el Padre Nuestro, el Ave María, la oración que te enseñó tu abuela. Lo importante, dice el Catecismo, no es cuántas palabras digas, sino que el corazón esté presente ante Aquel a quien le hablas.
Un Padre Nuestro rezado en el autobús, de camino al trabajo, pensando de verdad en lo que dices, también es oración vocal. Y es la forma que usó Jesús: el Catecismo recuerda que Él oraba a su Padre y que enseñó el Padre Nuestro a sus discípulos, como viste en la lección anterior.
Y como somos cuerpo y espíritu, también rezamos con el cuerpo: arrodillarnos, juntar las manos, hacer la señal de la cruz. No es un adorno: responde a cómo somos. Por eso el Catecismo dice que hay que rezar con todo nuestro ser.
Meditar es pensar con calma, delante de Dios, en lo que nos enseña la vida de Jesús, para entenderlo mejor y dejar que cambie algo en nosotros. En la meditación entra todo: la cabeza, la imaginación, lo que sentimos y lo que deseamos.
La tarjeta de la meditación usa dos expresiones difíciles. «Apropiación creyente» quiere decir hacer tuyo, con fe, lo que estás meditando. Y cuando dice que «la realidad considerada» es «confrontada con la realidad de nuestra vida», quiere decir que te preguntas qué tiene que ver eso contigo: con tu familia, con tu trabajo, con lo que estás por decidir.
El Catecismo pone dos ejemplos: la lectio divina, que en latín quiere decir «lectura divina» y es leer la Palabra de Dios rezándola, y el Rosario, en el que se meditan los misterios de la vida de Cristo.
Y avisa que la meditación no es el final del camino: la oración cristiana debe ir más lejos, hasta conocer el amor de Jesús y unirse a Él.
La oración contemplativa es, según el Catecismo, la expresión sencilla del misterio de la oración. Santa Teresa la llamó «tratar de amistad»: estar a solas con quien sabemos que nos ama. Es mirar a Jesús con fe, escuchar su Palabra y quedarse con Él en un silencio lleno de amor.
En la contemplación también se puede meditar, pero la mirada está centrada en el Señor. Lo que se busca es a Jesús, y en Él al Padre, con una fe pura: desearlo ya es el comienzo del amor.
Los Padres espirituales resumieron en una frase, que está en las tarjetas, cómo se dispone el corazón que reza con la Palabra de Dios: buscar leyendo, y encontrar meditando; llamar orando, y se nos abrirá por la contemplación.
Y las tres expresiones tienen en común el recogimiento del corazón: estar ahí de verdad, con Dios, y no solo de cuerpo presente.
Lección 3 de 3 · Módulo 2
Tarjetas y preguntas
6 tarjetas con lo que dice el Catecismo y 3 preguntas. Cargando la lección…
Para tu vida
Un gesto para esta semana: cada día, lee despacio un pasaje corto de la Biblia y quédate con una frase. Piensa qué te dice hoy. Después díselo a Jesús con tus palabras y termina con un rato de silencio, mirándolo con fe. No es un método del Catecismo: es solo una forma sencilla de empezar a rezar con la Palabra de Dios.
Si quieres un pasaje para cada día, nuestra página para leer la Biblia en un año te da la lectura del día.
Con esta lección termina el módulo 2. En el módulo 3 vamos a ver el Credo: lo que creemos.
Oración de cierre
Para terminar, la señal de la cruz:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Fuentes de esta lección
Los textos del Catecismo de la Iglesia Católica de esta página son los de la edición oficial en español publicada en vatican.va (números 2654, 2700, 2702, 2708, 2709 y 2721 a 2724), descargados el 20 de octubre de 2026.
La señal de la cruz es la del Apéndice del Compendio del Catecismo, «Oraciones comunes» (https://www.vatican.va/archive/compendium_ccc/documents/archive_2005_compendium-ccc_sp.html), consultado el 20 de octubre de 2026.
Este contenido es de formación religiosa y no sustituye la catequesis de tu comunidad. No nos responsabilizamos por el uso que se haga de esta información.
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