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Mira un anuncio corto y te decimos cuántas acertaste, con lo que dice el Catecismo en cada una.
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La explicación en palabras sencillas y la oración de cierre, leídas en voz alta.
¿La Iglesia adora a la Virgen María o la honra? Es una de las preguntas que más se oyen sobre la fe católica, y el Catecismo la responde en un número concreto, el 971, que vas a leer entero en esta lección.
Es la primera lección del módulo 5 del curso básico de catecismo. Aquí verás qué cree la Iglesia de María: por qué la llama Madre de Dios, qué dice de ella desde su concepción y qué pasó al final de su vida en la tierra.

Todo sale del Catecismo de la Iglesia Católica, con el número al lado para que puedas buscarlo. Al final repasas con unas tarjetas, respondes tres preguntas y rezas el Avemaría.
Lectura de 6 minutos
📋 Lo que vas a encontrar aquí
- Lo que dice el Catecismo
- En palabras sencillas
- Para tu vida
- Oración de cierre
- Fuentes de esta lección
- Antes de seguir
Lo que dice el Catecismo
Estos dos números del Catecismo responden a las dudas más comunes sobre María. Van completos, tal como los publica el Vaticano. Los corchetes con puntos son del propio Catecismo, que así acorta las citas que trae.
Sobre el culto a la Virgen, el número 971:
"Todas las generaciones me llamarán bienaventurada" (Lc 1, 48): "La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano" (MC 56).
La Santísima Virgen «es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de "Madre de Dios", bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades [...]
Este culto [...] aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente" (LG 66); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cf. SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, "síntesis de todo el Evangelio" (MC 42). (CIC, n. 971)
Sobre la misión de María y la mediación de Cristo, el número 970:
"La misión maternal de María para con los hombres de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo, sino que manifiesta su eficacia. En efecto, todo el influjo de la Santísima Virgen en la salvación de los hombres [...] brota de la sobreabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, depende totalmente de ella y de ella saca toda su eficacia" (LG 60).
"Ninguna creatura puede ser puesta nunca en el mismo orden con el Verbo encarnado y Redentor.
Pero, así como en el sacerdocio de Cristo participan de diversas maneras tanto los ministros como el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios se difunde realmente en las criaturas de distintas maneras, así también la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas una colaboración diversa que participa de la única fuente" (LG 62). (CIC, n. 970)
En palabras sencillas
Empecemos por la palabra «culto». En el número 971 aparece con dos sentidos: el «culto especial» con que la Iglesia honra a María y el «culto de adoración», que se da a Dios: al Padre, al Hijo hecho hombre y al Espíritu Santo.
El Catecismo dice que esos dos cultos son «esencialmente» diferentes. A María se la honra de un modo único, como a nadie más, pero no se la adora. Y añade que honrarla «favorece muy poderosamente» la adoración a Dios: la ayuda, no la reemplaza.
Por eso el mismo número cuenta que, desde muy antiguo, los fieles se acogen a su protección «en todos sus peligros y necesidades», y que ese cariño se ve en las fiestas de la Virgen y en oraciones como el Rosario.
El número 970 responde otra duda: ¿María le quita lugar a Cristo? No. Su misión de madre «de ninguna manera disminuye o hace sombra a la única mediación de Cristo». Todo lo que ella hace por nosotros «brota» de los méritos de Cristo y depende totalmente de la mediación de él.
Una de las tarjetas que vienen después, la del número 2674, lo dice con una imagen: Jesús es «el único Mediador» y «el Camino», y María «muestra el Camino». Es como quien, en una calle que no conoces, te señala con la mano hacia dónde ir: no es el camino, pero te lo muestra.
Las otras tarjetas resumen lo que la Iglesia cree de ella. Es «Madre de Dios» porque es la madre del «Hijo eterno de Dios hecho hombre, que es Dios mismo» (n. 509).
Desde el primer instante de su concepción fue «preservada» del pecado original y no tuvo pecado personal en toda su vida. Y el Catecismo la llama «el fruto más excelente de la redención» (n. 508): su santidad viene de Cristo.
La tarjeta del número 973 recuerda dónde empezó todo: en la Anunciación. Al pronunciar su «Fiat», palabra latina que quiere decir «hágase», María «colabora ya en toda la obra» que debe llevar a cabo su Hijo.
Cuando terminó su vida en la tierra, fue llevada «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», donde ya participa en la gloria de la resurrección de su Hijo (n. 974). El mismo número dice que así anticipa «la resurrección de todos los miembros de su cuerpo». De la resurrección habla la lección 3.
Un ejemplo de todos los días: cuando rezas el Avemaría dices dos de estas cosas casi sin darte cuenta. «Llena eres de gracia» es lo que recoge el número 508, y «Madre de Dios» es lo que explica el 509.
Lección 1 de 3 · Módulo 5
Tarjetas y preguntas
6 tarjetas con lo que dice el Catecismo y 3 preguntas. Cargando la lección…
Para tu vida
Un gesto para esta semana: reza un Avemaría cada día, despacio y a la misma hora. Puede ser al despertar, en el camino al trabajo o antes de dormir.
Cuando digas «Santa María, Madre de Dios», acuérdate del número 509: estás diciendo quién es su Hijo. Si quieres ir un poco más lejos, el Rosario guiado de los enlaces de abajo te acompaña cuenta por cuenta.
Oración de cierre
Termina la lección rezando el Avemaría:
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
Fuentes de esta lección
Texto: Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, Apéndice, «Oraciones comunes», en https://www.vatican.va/archive/compendium_ccc/documents/archive_2005_compendium-ccc_sp.html (consultado el 20 de octubre de 2026).
Antes de seguir
En la siguiente lección verás a los santos: qué hace la Iglesia cuando canoniza a alguien y por qué el Catecismo dice que todos los fieles están llamados a la santidad. El botón está aquí abajo.
Este curso es de formación y divulgación a partir del Catecismo de la Iglesia Católica, y no sustituye la catequesis de tu comunidad ni la enseñanza de la Iglesia. No nos responsabilizamos por las decisiones que se tomen a partir de estas páginas.
Para seguir aprendiendo 👇
El curso de catecismo completo, módulo por módulo ›
Reza el Rosario guiado paso a paso ›
