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Lección 2: Los santos y la comunión de los santos

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La explicación en palabras sencillas y la oración de cierre, leídas en voz alta.

¿Por qué se pide a los santos que recen por nosotros, si el único mediador es Cristo? El Catecismo responde en el número 956, y lo hace con esas mismas palabras: los santos interceden «por medio del único mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús».

Es la segunda lección del módulo 5 del curso básico de catecismo. Aquí verás qué hace la Iglesia cuando canoniza a alguien, qué quiere decir «comunión de los santos» y por qué el Catecismo dice que todos los fieles están llamados a la santidad.

Galería de un claustro antiguo con imágenes de santos de piedra pintada sobre pedestales entre los arcos, y un jardín con fuente al fondo

Como en todo el curso, cada idea va con su número del Catecismo. Al final repasas con unas tarjetas, respondes tres preguntas y rezas con la oración de la fiesta de Todos los Santos.

Lectura de 6 minutos

📋 Lo que vas a encontrar aquí

Lo que dice el Catecismo

Estos tres números del Catecismo van completos, tal como los publica el Vaticano. Los corchetes con puntos son del propio Catecismo, que así acorta las citas que trae.

Sobre la canonización, el número 828:

Al canonizar a ciertos fieles, es decir, al proclamar solemnemente que esos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, la Iglesia reconoce el poder del Espíritu de santidad, que está en ella, y sostiene la esperanza de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores (cf LG 40; 48-51).

"Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia de la Iglesia" (CL 16, 3). En efecto, "la santidad de la Iglesia es el secreto manantial y la medida infalible de su laboriosidad apostólica y de su ímpetu misionero" (CL 17, 3). (CIC, n. 828)

Sobre la intercesión de los santos, el número 956:

La intercesión de los santos. "Por el hecho de que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad [...] No dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra [...] Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad" (LG 49):

«No lloréis, os seré más útil después de mi muerte y os ayudaré más eficazmente que durante mi vida» (Santo Domingo, moribundo, a sus frailes: Relatio iuridica 4; cf. Jordán de Sajonia, Vita 4, 69).

Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra (Santa Teresa del Niño Jesús, verba). (CIC, n. 956)

Sobre la llamada de todos a la santidad, el número 2013:

“Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40). Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48):

«Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo [...] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo.

Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40). (CIC, n. 2013)

En palabras sencillas

Canonizar no es fabricar un santo. Según el número 828, es «proclamar solemnemente» que unos fieles «han practicado heroicamente las virtudes» y vivieron fieles a la gracia de Dios. La Iglesia reconoce lo que el Espíritu Santo hizo en esas vidas y propone a los santos «como modelos e intercesores».

Dicho de otro modo: la santidad viene de Dios, y la canonización la reconoce y la pone delante de todos, como quien señala una luz para que otros también la vean.

El número 956 explica qué hacen los santos del cielo. Como están «más íntimamente unidos con Cristo», «no dejan de interceder por nosotros ante el Padre». Y lo hacen «por medio del único mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús». No son un camino aparte: todo pasa por Cristo.

Es parecido a cuando le pides a tu mamá o a un amigo que rece por ti: no lo pones en lugar de Dios, le pides que rece contigo. El mismo número trae dos frases de santos que lo dicen así.

Santo Domingo, antes de morir, les dijo a sus frailes: «os seré más útil después de mi muerte». Y Santa Teresa del Niño Jesús: «Pasaré mi cielo haciendo el bien sobre la tierra».

La expresión «comunión de los santos», según las tarjetas que vienen después, quiere decir dos cosas unidas. Primero, la comunión en las «cosas santas», y ante todo la Eucaristía (n. 960). Después, la comunión entre las «personas santas», de modo que lo que cada uno hace o sufre en Cristo «da fruto para todos» (n. 961).

Y esa comunión es la de «todos los fieles cristianos»: los que peregrinan en la tierra, los que se purifican después de muertos y los que ya gozan del cielo, unidos en «una sola Iglesia» (n. 962). De esos dos últimos grupos habla la lección 3.

Por último, el número 2013: la santidad no es solo para sacerdotes o religiosos. «Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida», están llamados a ella. Una madre que cuida a sus hijos, un trabajador honrado o un abuelo que reza por su familia tienen la misma llamada.

El mismo número dice el camino: entregarse «a la gloria de Dios y al servicio del prójimo», «siguiendo las huellas de Cristo». La santidad se juega en la vida de cada día, en la casa, en el trabajo y en el trato con los demás.

Lección 2 de 3 · Módulo 5

Tarjetas y preguntas

4 tarjetas con lo que dice el Catecismo y 3 preguntas. Cargando la lección…

Para tu vida

Un gesto para esta semana: elige un santo, el de tu nombre o el patrono de tu pueblo o de tu comunidad, y lee su historia. En los enlaces de abajo tienes algunos.

Después, pídele una vez al día que rece por ti y por los tuyos. Es lo que el número 828 dice que hace la Iglesia al canonizar: proponer a los santos «como modelos e intercesores».

Oración de cierre

Termina la lección con la oración que la Iglesia reza en la misa del 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos:

Dios todopoderoso y eterno, que nos has otorgado venerar en una misma celebración los méritos de todos los santos, concédenos, por esta multitud de intercesores, la deseada abundancia de tu misericordia.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

Fuentes de esta lección

Texto: oración colecta de la solemnidad de Todos los Santos, Misal Romano, tercera edición (Conferencia Episcopal Española), con la conclusión larga del Ordinario de la Misa.

Antes de seguir

En la última lección del curso verás lo que la Iglesia espera después de la muerte: el cielo, la purificación que llama purgatorio y la resurrección. El botón está aquí abajo.

Este curso es de formación y divulgación a partir del Catecismo de la Iglesia Católica, y no sustituye la catequesis de tu comunidad ni la enseñanza de la Iglesia. No nos responsabilizamos por las decisiones que se tomen a partir de estas páginas.

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