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Mira un anuncio corto y te decimos cuántas acertaste, con lo que dice el Catecismo en cada una.
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La explicación en palabras sencillas y la oración de cierre, leídas en voz alta.
¿Qué afirmas cuando, al final del Credo, dices «creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos»? Es la última parte de la oración, y en pocas líneas reúne mucho: el Espíritu Santo, la Iglesia, el perdón, la resurrección y la vida eterna.
Esta lección la recorre con lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: qué hace el Espíritu Santo en la Iglesia, qué significan sus cuatro notas, qué es la comunión de los santos, y qué enseña sobre el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.

Se entiende sola, aunque no hayas visto otras lecciones del curso. Al final hay unas tarjetas para leer con calma, tres preguntas para repasar, un gesto para esta semana y el Credo completo para rezar.
Lectura de 6 minutos
📋 Lo que vas a encontrar aquí
- Lo que dice el Catecismo
- En palabras sencillas
- Para tu vida
- Oración de cierre
- Fuentes de esta lección
Lo que dice el Catecismo
Sobre la comunión de los santos, el Catecismo dice:
La expresión "comunión de los santos" tiene, pues, dos significados estrechamente relacionados: "comunión en las cosas santas [sancta]" y "comunión entre las personas santas [sancti]".
Sancta sanctis [lo que es santo para los que son santos] es lo que se proclama por el celebrante en la mayoría de las liturgias orientales en el momento de la elevación de los santos dones antes de la distribución de la comunión. Los fieles (sancti) se alimentan con el cuerpo y la sangre de Cristo (sancta) para crecer en la comunión con el Espíritu Santo (Koinônia) y comunicarla al mundo. (CIC, n. 948)
Sobre la resurrección de la carne, dice:
"Creemos [...] en la verdadera resurrección de esta carne que poseemos ahora" (DS 854). No obstante, se siembra en el sepulcro un cuerpo corruptible, resucita un cuerpo incorruptible (cf. 1 Co 15, 42), un "cuerpo espiritual" (1 Co 15, 44). (CIC, n. 1017)
Y sobre el infierno, el Catecismo dice esto, y enseguida añade lo que pide la Iglesia:
La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien solamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las cuales ha sido creado y a las cuales aspira. (CIC, n. 1057)
La Iglesia ruega para que nadie se pierda: "Jamás permitas [...] Señor, que me separe de ti" (Oración antes de la Comunión, 132: Misal Romano). Si bien es verdad que nadie puede salvarse a sí mismo, también es cierto que "Dios quiere que todos los hombres se salven" (1 Tm 2, 4) y que para Él "todo es posible" (Mt 19, 26). (CIC, n. 1058)
En palabras sencillas
El Espíritu Santo es el que Cristo, cabeza de la Iglesia, derrama sobre los que forman parte de ella. El Catecismo dice que el Espíritu construye la Iglesia, la anima y la santifica, y llama a la Iglesia «sacramento de la comunión de la Santísima Trinidad con los hombres».
El Credo más largo, el llamado Niceno-Constantinopolitano, dice que la Iglesia es una, santa, católica y apostólica. El Credo de los Apóstoles, el que se reza al final de esta lección, lo dice más corto: «la santa Iglesia católica».
Son las cuatro notas de la Iglesia, y van juntas, sin separarse. El Catecismo aclara que la Iglesia no las tiene por sí misma: es Cristo quien se las da, por el Espíritu Santo, y quien la llama a vivir cada una.
¿Cómo puede ser santa una Iglesia en la que hay pecadores? El Catecismo responde que es santa porque Dios, que es santísimo, es su autor; porque Cristo se entregó por ella para santificarla; y porque el Espíritu de santidad le da vida.
Aunque en ella haya pecadores, es «inmaculada aunque compuesta de pecadores». Su santidad brilla en los santos, y en María ya es completa.
La comunión de los santos tiene dos sentidos muy unidos: compartir las cosas santas y la unión entre las personas santas. En muchas liturgias de Oriente, antes de la comunión, el sacerdote proclama: «lo santo para los santos». Los fieles, al comulgar, se alimentan con el cuerpo y la sangre de Cristo para crecer en la comunión con el Espíritu Santo y llevarla al mundo.
El perdón de los pecados aparece en el Credo junto al Espíritu Santo, y el Catecismo explica por qué: Cristo resucitado dio a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados cuando les dio el Espíritu Santo.
«La resurrección de la carne» quiere decir que resucitará de verdad esta misma carne que tenemos ahora. Lo que se siembra en el sepulcro es un cuerpo que se corrompe; lo que resucita es un cuerpo que ya no se corrompe, un «cuerpo espiritual».
Sobre la muerte, el Catecismo dice que, al morir, cada persona recibe en su alma inmortal su retribución eterna, en un juicio particular, por Cristo, que es juez de vivos y de muertos.
Y dice que quienes mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero sin estar del todo purificados, ya están seguros de su salvación eterna. Después de la muerte pasan por una purificación, para tener la santidad necesaria y entrar en la alegría de Dios.
Sobre el infierno, el Catecismo dice que su pena principal es la separación eterna de Dios, el único en quien la persona puede tener la vida y la felicidad para las que fue creada. Y enseguida dice lo que hace la Iglesia: ruega para que nadie se pierda. Nadie puede salvarse a sí mismo, pero Dios quiere que todos se salven, y para Él todo es posible.
Lección 3 de 3 · Módulo 3
Tarjetas y preguntas
6 tarjetas con lo que dice el Catecismo y 3 preguntas. Cargando la lección…
Para tu vida
Un gesto para esta semana: una vez al día, reza despacio la última parte del Credo, desde «Creo en el Espíritu Santo» hasta «la vida eterna. Amén». Al decir «la comunión de los santos», piensa en una persona que te ayudó a creer y da gracias a Dios por ella.
Y si quieres una oración para pedir la misericordia de Dios, entre las lecturas de abajo está la Coronilla de la Divina Misericordia.
Oración de cierre
Para terminar, reza despacio el Credo, en el texto del Símbolo de los Apóstoles que trae el Catecismo de la Iglesia Católica:
Creo en Dios,
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato
fue crucificado,
muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
Fuentes de esta lección
El texto del Credo es el Símbolo de los Apóstoles tal como lo publica el Catecismo de la Iglesia Católica en la página oficial del Vaticano (vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c3a2_sp.html), en la sección «El Credo», consultada el 20 de octubre de 2026; en la misma página está el Credo Niceno-Constantinopolitano. Los párrafos del Catecismo citados en esta lección son los números 747, 811, 867, 948, 984, 1017, 1051, 1054, 1057 y 1058.
Este contenido es de formación básica y no sustituye la catequesis de tu comunidad ni el acompañamiento de un sacerdote. No nos responsabilizamos por las decisiones que se tomen a partir de estas páginas.
Para seguir leyendo 👇
El curso de catecismo completo, módulo por módulo ›
La Coronilla de la Divina Misericordia ›
