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Escucha la oración para conseguir trabajo
Un anuncio corto y la rezas en voz alta antes de salir a buscar.
Audio
Escucha la oración para conseguir trabajo
La oración completa, leída despacio, para rezarla antes de una entrevista o al empezar el día. Dura alrededor de un minuto.
¿Cuántas solicitudes mandaste este mes sin que nadie te contestara? Buscar trabajo cansa de una manera especial: se trabaja mucho, se espera más y casi nunca se sabe cuánto falta.
Aquí está una oración completa para ese tiempo, escrita para esta página. Sirve para rezar antes de una entrevista, mientras esperas una respuesta y en los días en que nadie llama. Después vas a ver qué pide cada parte y qué dice la Biblia sobre el trabajo.

Arriba puedes escucharla en voz alta.
Lectura de 6 minutos
📋 Lo que vas a encontrar aquí
- Oración para conseguir trabajo
- Esta oración, en voz alta
- Qué pide esta oración, frase por frase
- El día de la entrevista
- Rezar y buscar, al mismo tiempo
- Cuando la espera se hace larga

Oración para conseguir trabajo
Señor, tú conoces mi necesidad antes de que te la diga. Hoy te pido un trabajo digno: uno donde pueda poner mis manos y mis talentos al servicio de otros, y que alcance para los míos.
Ordena mis pasos en esta búsqueda. Dame claridad para preparar cada solicitud, constancia para no rendirme y humildad para aprender de cada «no».
Antes de la entrevista, quita de mí los nervios que me hacen olvidar quién soy. Ayúdame a hablar con verdad, a escuchar con atención y a mostrar lo que sé hacer, sin exagerar ni esconderme.
Mientras espero, guarda mi corazón de la envidia y del desánimo. Si una puerta se cierra, dame paz para tocar la siguiente.
Te encomiendo también a los que buscan trabajo como yo, y a los que tienen en sus manos la decisión de contratar: que actúen con justicia.
Encomiendo a ti mis obras, Señor. Hágase tu voluntad. Amén.
Esta oración, en voz alta
La oración de arriba no es un texto oficial de ninguna Iglesia: la escribimos para esta página, en palabras nuestras, a partir de los pasajes de la Biblia que se citan más abajo. Puedes cambiarla y decirla con tus propias palabras.
Rézala por la mañana, antes de ponerte a buscar, y otra vez antes de cada entrevista, aunque sea en voz baja, en el carro o en la sala de espera. Si te ayuda, anota en un papel los lugares donde aplicaste y tenlo delante mientras rezas.
Si buscas trabajo para otra persona, como un hijo, tu pareja o un amigo, cambia «mi» por su nombre. Pedir por el trabajo de otro también es una forma de acompañarlo.
Y si prefieres escucharla, el audio de arriba la lee completa, sin prisa.
Qué pide esta oración, frase por frase
«Un trabajo digno, que alcance para los míos». No pide riqueza: pide trabajo. La Biblia ve el trabajo como parte de la dignidad de la persona, y el Catecismo católico dice que «el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo» (n. 2428).
«Ordena mis pasos en esta búsqueda». La frase se inspira en el Salmo 90, que termina pidiendo: «ordena en nosotros la obra de nuestras manos» (Salmo 90,17). Es pedirle a Dios que ponga orden en algo que, desde dentro, se vive como un caos.
«Aprender de cada no». Un rechazo no dice quién eres; muchas veces dice solo que ese lugar no era. Pedir humildad es pedir no endurecerse con cada respuesta negativa, y seguir mejorando lo que se pueda mejorar.
«Que actúen con justicia». La oración no se queda en uno mismo: pide también por los que buscan como tú y por los que deciden. El Catecismo recuerda que el acceso al trabajo debe estar abierto a todos «sin discriminación injusta» (n. 2433).
«Encomiendo a ti mis obras». Es casi literal de los Proverbios: «Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados» (Proverbios 16,3). Se encomienda lo que uno ya hizo: la solicitud enviada, la entrevista dada, la llamada hecha.
El día de la entrevista
La víspera, deja lista la ropa y el camino. Revisa a qué hora sales, cuánto se tarda en llegar y qué documentos te pidieron. Lo que se prepara la noche anterior deja más espacio para la calma en la mañana.
Unos minutos antes, si puedes, busca un lugar tranquilo y reza la oración en voz baja, o solo la última frase: «Encomiendo a ti mis obras». Después respira hondo y entra.
Durante la entrevista, di la verdad sobre lo que sabes y lo que no. La oración pide mostrar lo que sabes hacer «sin exagerar ni esconderme»: ni inventar lo que no sabes, ni callar lo que sí.
Y al salir, pase lo que pase, da gracias: por la oportunidad, por lo que aprendiste y por haber llegado hasta ahí.
Rezar y buscar, al mismo tiempo
Hay una frase antigua que el Catecismo católico recoge al hablar del pan de cada día: «Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros» (n. 2834). Rezar no reemplaza buscar; acompaña la búsqueda.
En la práctica, puede ser algo tan sencillo como rezar la oración y después hacer una sola cosa concreta: corregir el currículum, escribirle a un conocido, preparar las respuestas de una entrevista. Mañana, otra.
Cuida también el cuerpo mientras buscas: dormir, comer y salir a caminar son parte del camino, porque una búsqueda larga desgasta.
Y ten cuidado con las ofertas que piden dinero por adelantado para darte un empleo o que prometen sueldos demasiado buenos para ser verdad. Pedir prudencia también es parte de esta oración.
Cuando la espera se hace larga
Las Lamentaciones se escribieron en un tiempo de mucha pérdida, y aun así dicen: «Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad» (Lamentaciones 3,23). Cada día de búsqueda es un día nuevo, no la repetición del anterior.
Jesús enseñó a pedir «nuestro pan cotidiano» (Mateo 6,11): el de hoy, no el de todo el año. Cuando el futuro asusta, ayuda pedir solo por lo de hoy: una llamada, una respuesta, la fuerza para seguir.
Mientras tanto, ayuda a otro si puedes: pasa a alguien la oferta que a ti no te sirve, recomienda a un conocido, comparte lo que aprendiste. La búsqueda se hace menos solitaria cuando también se da.
Si la falta de trabajo ya pesa en tu ánimo o en tu salud, háblalo con alguien de confianza y, si hace falta, con un profesional. El desempleo pesa sobre toda la casa, y no hay por qué cargarlo a solas.
Lo que dicen las Iglesias
Las Iglesias cristianas ven el trabajo como parte de la dignidad de la persona y como una manera de servir a los demás. Estas son algunas de sus fuentes.
| Fuente | Qué dice |
|---|---|
| Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2427 | «El trabajo honra los dones del Creador y los talentos recibidos». |
| Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2428 | «El trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo»; cada uno debe poder sacar de él lo necesario para vivir y mantener a los suyos. |
| Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2433 | «El acceso al trabajo y a la profesión debe estar abierto a todos sin discriminación injusta». |
| Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2436 | Quedarse sin empleo es casi siempre un golpe a la dignidad de quien lo sufre y afecta gravemente a su familia. |
| Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2834 | «Orad como si todo dependiese de Dios y trabajad como si todo dependiese de vosotros». |
| Catecismo de Heidelberg (1563), pregunta 111 | Hacer el bien al prójimo y trabajar con fidelidad para poder compartir con quien pasa necesidad. |
| Proverbios 16,3 y Salmo 90,17 (Reina-Valera 1909) | Encomendar a Dios las obras y pedirle que confirme «la obra de nuestras manos». |
Para seguir rezando
Aquí abajo hay más para este tiempo: la oración por el trabajo y el sustento de la casa, una oración de la mañana para empezar el día y 18 versículos para la ansiedad, para los días de espera.
Este contenido es de acompañamiento espiritual y no sustituye la atención médica, psicológica ni profesional. Las citas bíblicas son de la Reina-Valera de 1909, de dominio público, con la ortografía actualizada. No nos responsabilizamos por las decisiones que se tomen a partir de estas páginas.
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