Skip to content

Oración a San Benito y el sentido de su medalla

Publicidade

Audio

Escucha la oración a San Benito

Para poner a Cristo en el centro del día y pedir fuerza ante la tentación. Dura alrededor de un minuto.

¿Has visto alguna vez una medalla con una cruz rodeada de letras sueltas? Es la medalla de San Benito, una de las más conocidas entre los católicos, y mucha gente la lleva sin saber qué dicen esas letras.

Aquí te cuento quién fue San Benito, qué significa su medalla, una oración para rezarle y lo que enseña la Iglesia sobre las medallas. Una aclaración desde ya: la medalla no es un amuleto ni protege por sí sola. Es un signo que ayuda a rezar.

El claustro de piedra de un monasterio al amanecer, con un huerto de lavanda y una cesta de verduras sobre el muro

Arriba puedes escuchar la oración para rezarla acompañada.

Lectura de 6 minutos

📋 Lo que vas a encontrar aquí

El claustro de piedra de un monasterio al amanecer, con un huerto de lavanda y una cesta de verduras sobre el muro

Quién fue San Benito

Benito nació hacia el año 480 en la región de Nursia, en Italia. Casi todo lo que sabemos de él viene del segundo libro de los «Diálogos» del papa San Gregorio Magno, escrito hacia el año 592, como recordó Benedicto XVI en su audiencia del 9 de abril de 2008.

Sus padres lo enviaron a estudiar a Roma, pero no se quedó mucho tiempo: le disgustaba la vida desordenada de muchos de sus compañeros. Se retiró a los montes al este de la ciudad y vivió tres años solo, como ermitaño, en una gruta de Subiaco.

Después fundó sus primeros monasterios en el valle del Anio, cerca de Subiaco. En el año 529 se trasladó a Montecassino. Su Regla para los monjes cambió con los siglos el rostro de Europa, según dijo Benedicto XVI.

Murió el 21 de marzo de 547. Su memoria se celebra el 11 de julio, y el 24 de octubre de 1964 San Pablo VI lo proclamó patrono de Europa.

La Regla, en pocas palabras

En esa audiencia, Benedicto XVI recordó que la Regla llama a la vida del monasterio «escuela del servicio del Señor» y pide a los monjes que «nada se anteponga a la Obra de Dios», es decir, a la oración de la Iglesia.

Pero para San Benito la oración empieza por escuchar y se traduce en obras. La Regla lo dice así: «El Señor espera que respondamos diariamente con obras a sus santos consejos». La tradición lo resumió después en dos palabras latinas, «ora et labora»: reza y trabaja.

Qué significa la medalla de San Benito

Una de sus versiones más conocidas es la del jubileo de 1880, acuñada bajo la supervisión de los monjes de Montecassino por los 1.400 años del nacimiento de San Benito, con un diseño hecho en Beuron, Alemania. Las letras son más antiguas: un manuscrito de 1415, hallado en 1647 en el monasterio de Metten, en Baviera, explica su sentido.

En el anverso, San Benito sostiene una cruz en la mano derecha y el libro de su Regla en la izquierda. A un lado hay una copa envenenada y al otro un cuervo que se lleva un pan envenenado, dos episodios de su vida que cuentan los «Diálogos».

Alrededor se lee, en latín, una petición que en español dice: «Que su presencia nos fortalezca en la hora de nuestra muerte».

En el reverso hay una cruz grande. En sus brazos están las iniciales de una oración latina: «La santa cruz sea mi luz; que el dragón nunca sea mi guía». En los ángulos, las letras C S P B quieren decir «Cruz del santo padre Benito». Arriba aparece la palabra «Pax», paz.

En el borde del reverso hay otras iniciales, las de una oración breve contra la tentación: «¡Apártate, Satanás! No me sugieras nunca cosas vanas. Malo es lo que me ofreces: bebe tú mismo tu veneno». Es un rechazo del mal en nombre de Cristo, no una fórmula mágica.

La oración que sigue es nuestra, escrita en palabras sencillas, y termina con las palabras de la cruz de la medalla.

Oración a San Benito

San Benito, padre de monjes, tú buscaste a Dios en el silencio y enseñaste a rezar y a trabajar con el corazón en paz. Hoy vengo a pedirte que reces por mí.

Ayúdame a poner a Cristo en el centro de mi día, a escuchar antes de hablar y a hacer bien mi trabajo, aunque nadie lo vea.

Cuando llegue la tentación, la de mentir, la de rendirme o la de devolver mal por mal, ruega por mí, para que tenga fuerza para decir que no y para elegir el bien.

Te encomiendo mi casa y a los míos. Que vivamos en paz y que, cuando llegue nuestra hora, estemos en las manos de Dios.

Y con las palabras de tu medalla te digo: la santa cruz sea mi luz, que el dragón nunca sea mi guía. San Benito, ruega por nosotros. Amén.

Rezar con San Benito cada día

No hace falta esperar un momento especial. La Regla ordena el día de los monjes en torno a la oración de la Iglesia, la Liturgia de las Horas. Tú puedes empezar con algo pequeño: rezar esta oración por la mañana, antes de empezar a trabajar, o por la noche, al repasar el día.

Y si un día cuesta, vuelve a lo esencial de su Regla: escuchar, rezar y hacer bien lo que toca. Es un camino sencillo, al alcance de cualquiera, dentro o fuera de un monasterio.

Lo que dice la Iglesia

La medalla de San Benito es un sacramental: un signo sagrado que la Iglesia instituyó para ayudar a santificar las diversas circunstancias de la vida. Los monjes benedictinos recuerdan que cualquier sacerdote o diácono puede bendecirla.

El Catecismo explica que los sacramentales no confieren la gracia como los sacramentos, sino que, por la oración de la Iglesia, preparan a recibirla. Y llama superstición a atribuir la eficacia de las oraciones o de los signos a su sola materialidad, sin las disposiciones interiores que exigen.

Dicho de otro modo: la medalla no protege como un amuleto. Los benedictinos rechazan usar los objetos religiosos como simples talismanes y dicen que esa no es la actitud cristiana. Es un recuerdo de la cruz de Cristo y una oración silenciosa, y vale en la medida en que ayuda a rezar y a vivir mejor.

Fuente Qué dice
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1667 Los sacramentales son signos sagrados instituidos por la Iglesia; por ellos se santifican las diversas circunstancias de la vida.
Catecismo, n. 1670 No confieren la gracia a la manera de los sacramentos, pero por la oración de la Iglesia preparan a recibirla.
Catecismo, n. 1674 Entre las formas de piedad popular nombra el rosario y las medallas.
Catecismo, n. 2111 Atribuir la eficacia de oraciones o signos a su sola materialidad, sin las disposiciones interiores, es caer en la superstición.
Benedicto XVI, audiencia del 9 de abril de 2008 Nursia hacia 480, Subiaco, Montecassino en 529, muerte el 21 de marzo de 547; Pablo VI lo proclamó patrono de Europa el 24 de octubre de 1964.
Orden de San Benito, «The Medal of Saint Benedict» (osb.org) Las inscripciones de la medalla, el manuscrito de 1415, la medalla de 1880 y el rechazo a usarla como simple talismán.

Llevar la medalla con sentido

Si tienes una medalla de San Benito o quieres una, algunas sugerencias sencillas:

  • Pide a un sacerdote o a un diácono que la bendiga.
  • Al tocarla, repite en silencio: la santa cruz sea mi luz.
  • No la uses en lugar de la Misa, la confesión o la oración.
  • Si te preocupa tu seguridad o tu salud, busca también la ayuda adecuada: la medalla acompaña, no reemplaza.

Para seguir rezando

Aquí abajo hay otras oraciones para acompañar el día: la oración de la noche, el Rosario guiado y la de San Judas Tadeo para los casos difíciles.

Este contenido es de acompañamiento espiritual y de divulgación, y no sustituye la enseñanza de la Iglesia ni la atención médica, psicológica o profesional. No nos responsabilizamos por las decisiones que se tomen a partir de estas páginas.

Otras oraciones para hoy 👇

Una oración de la noche para dormir en paz ›

Rezar el Rosario guiado, paso a paso ›

La oración a San Judas Tadeo para los casos difíciles ›

Más para rezar 👇

Una oración de la mañana para empezar el día ›

La Coronilla de la Divina Misericordia ›