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Oración a San José por el trabajo y por la casa

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Escucha la oración a San José por el trabajo y por la casa

Para encomendarle el trabajo que tienes o el que buscas, y la paz de tu casa. Dura alrededor de un minuto.

¿A quién le encomiendas el trabajo que falta o la casa que te preocupa? Muchas familias católicas se los encomiendan a San José, el carpintero de Nazaret que cuidó de María y de Jesús.

Aquí te cuento quién fue, por qué la Iglesia lo llama patrono de los trabajadores, la oración que el papa Francisco le dedicó en 2020 y una oración nuestra por el trabajo y por la casa. Rezar no consigue un empleo por sí solo: pide fuerza, buen juicio y paz.

Un cepillo de carpintero sobre virutas en un banco de madera y, al fondo, una mesa sencilla puesta en una casa de piedra

Arriba puedes escuchar la oración por el trabajo y por la casa, para rezarla acompañada.

Lectura de 6 minutos

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Un cepillo de carpintero sobre virutas en un banco de madera y, al fondo, una mesa sencilla puesta en una casa de piedra

Quién fue San José

Lo que sabemos de él viene sobre todo de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Era de la familia de David, estaba comprometido con María y vivía en Nazaret. Cuando supo que María esperaba un hijo, un ángel le habló en sueños y él la recibió en su casa (Mt 1,18-24).

Llevó a María a Belén, donde nació Jesús, protegió a la familia huyendo a Egipto y la trajo de vuelta a Nazaret. Allí trabajó como carpintero: el Evangelio llama a Jesús «el hijo del carpintero» (Mt 13,55).

Los Evangelios no recogen ni una palabra suya. Por eso el papa Francisco, al final de la carta «Patris corde», del 8 de diciembre de 2020, habla de su «elocuente silencio»: José enseña más con lo que hace que con lo que dice.

Después de que Jesús, a los doce años, se quedó en el Templo y sus padres lo encontraron (Lc 2,41-51), los Evangelios ya no hablan de José. La tradición entiende que murió antes de que Jesús empezara a predicar, acompañado por Jesús y por María.

La Iglesia celebra dos fiestas suyas: el 19 de marzo, como esposo de la Virgen María, y el 1 de mayo, como San José obrero.

Patrono de la Iglesia y de los trabajadores

En «Patris corde», Francisco recuerda los títulos que le dieron sus predecesores. El beato Pío IX lo declaró «Patrono de la Iglesia Católica» el 8 de diciembre de 1870. El venerable Pío XII lo presentó como «Patrono de los trabajadores» en 1955, y San Juan Pablo II lo llamó «Custodio del Redentor».

La misma carta recuerda que el pueblo lo invoca como «Patrono de la buena muerte», y el Catecismo anima a confiarse a él en la hora de la muerte.

Una parte entera de la carta está dedicada a José como padre trabajador. Dice: «San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia».

Y añade que una familia que carece de trabajo «está más expuesta a dificultades, tensiones, fracturas». Por eso a San José se le confían juntos el trabajo y la casa: en su vida eran una misma cosa.

Una casa y un trabajo, también en Egipto

El papa se detiene en un detalle que el Evangelio calla. Cuando la familia huyó a Egipto, escribe, «habrán tenido necesidad de comer, de encontrar una casa, un trabajo». José vivió lo que viven hoy tantas familias que empiezan de cero lejos de su tierra.

La carta lo describe con siete rasgos: padre amado, padre en la ternura, padre en la obediencia, padre en la acogida, padre de la valentía creativa, padre trabajador y padre en la sombra. Ninguno habla de grandes discursos; todos hablan de cuidar a los suyos.

La oración del papa Francisco a San José

Con esta oración termina la carta «Patris corde». La copiamos tal como la publica el Vaticano:

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.

Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.

La que sigue es nuestra, escrita en palabras sencillas para pedir por el trabajo y por la casa. Es la que puedes escuchar arriba.

Oración a San José por el trabajo y por la casa

San José, hombre trabajador y padre de familia, tú conociste el cansancio del taller, la preocupación por el pan de cada día y el miedo de empezar de nuevo en tierra extraña.

Te encomiendo mi trabajo. Si lo tengo, ayúdame a hacerlo con honestidad y a que no me robe la paz ni el tiempo con los míos. Si me falta, ruega por mí, para que no pierda la dignidad ni la esperanza mientras lo busco.

Te encomiendo mi casa. Que en ella no falte lo necesario, que haya respeto y paciencia, y que sepamos pedir perdón y perdonar, como en la casa de Nazaret.

Tú que cuidaste de María y de Jesús sin hacer ruido, cuida también de esta familia y de todas las que hoy pasan necesidad.

San José, ruega por nosotros. Amén.

Cuándo rezarla

No hay una hora obligatoria. Puedes rezarla al empezar la jornada, antes de una entrevista de trabajo, al cerrar el mes o por la noche, en familia. Lo que importa es rezarla con calma y con la vida en la mano: lo que tienes, lo que te falta y lo que te preocupa.

Mientras buscas trabajo

Rezar acompaña la búsqueda, pero no la reemplaza. Algunas ideas sencillas para los días de espera:

  • Dedica cada día un rato fijo a buscar, como si fuera un horario de trabajo.
  • Cuéntale a la gente de confianza qué sabes hacer: a veces el trabajo llega por una recomendación.
  • Desconfía de las ofertas que te piden pagar por adelantado para darte un puesto.
  • Cuida tu salud y tu ánimo. Pedir ayuda no es un fracaso.

Si lo que pesa es la casa

La casa también preocupa: el alquiler, una reparación que no se puede pagar, una convivencia difícil. A San José se le pide por la casa como él la cuidó, con trabajo, con paciencia y sin violencia. Y si en tu casa hay violencia, busca ayuda: rezar no sustituye la protección que necesitas.

Lo que dice la Iglesia

La Iglesia enseña que el trabajo es un deber y una forma de colaborar con Dios, y que cada persona debe poder sacar de él lo necesario para sostener su vida y la de los suyos. Al hablar del trabajo, el Catecismo nombra a Jesús como «el carpintero de Nazaret».

También enseña que el acceso al trabajo debe estar abierto a todos, sin discriminación injusta, y que la sociedad debe ayudar a las personas a conseguir un empleo.

Y sobre los santos, recuerda que no conceden cosas por su cuenta: rezan por nosotros ante Dios. Pedirle a San José es pedirle que acompañe nuestra oración y nuestro esfuerzo.

Fuente Qué dice
Carta apostólica «Patris corde», 8 de diciembre de 2020 Recuerda sus títulos, dedica una parte a José como padre trabajador y termina con la oración «Salve, custodio del Redentor».
Decreto «Quemadmodum Deus», 8 de diciembre de 1870 Pío IX declara a San José patrono de la Iglesia Católica.
Pío XII, discurso del 1 de mayo de 1955 En la fiesta de San José obrero, lo presenta como patrono de los trabajadores.
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1014 Anima a confiarse a San José, patrono de la buena muerte.
Catecismo, nn. 2427, 2428 y 2433 El trabajo es un deber y honra los dones del Creador; debe dar a cada uno los medios para sostener su vida y la de los suyos; el acceso al trabajo debe estar abierto a todos.

Para seguir rezando

Aquí abajo hay más oraciones para el trabajo y la casa: la oración por el trabajo y el sustento, la de San Judas Tadeo para los casos difíciles y oraciones para cada necesidad.

Este contenido es de acompañamiento espiritual y de divulgación, y no sustituye la enseñanza de la Iglesia ni la atención médica, psicológica o profesional. No nos responsabilizamos por las decisiones que se tomen a partir de estas páginas.

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